Escrit per: Switchpoblano
2033 paraules
Camino a cuatro patas detrás de él, cargando en mi boca… mi hocico… la bolsa con souvenirs que compró en el Centro de la Ciudad.
Me siento como su mascota… soy su mascota, un perro fiel que camina detrás de su Humano.
-¡Sentado!- me ordena apuntándome con el dedo como si fuera… como le hablaría a cualquier perro. Me quedo arrodillado con mis nalgas sobre mis tobillos y las patas delanteras estiradas.
Lo miro cocinar - cuando seas mi perro podrás verme a la cara, si eres mi esclavo solo podrás mirar al piso- me dijo el día que me entrenó como su mascota, el Amo Andrés es tan preciso en la forma de tratarme que aunque soy un tonto inferior comprendo perfecto cuando quiere un esclavo y cuando desea tener un perro.
Se pasea por mi cocina usando los utencilios que le da la gana, sabiendo que yo seré quien los lave después de que se quede dormido.
Después de prepararse la cena se sienta a comer. Se quita los zapatos con sus pies y me truena los dedos para que me ponga en cuatro debajo de la mesa… ha caminado todo el día, sus pies huelen muy diferente al aroma limpio y enjabonado de la primera noche, huelen a sudor y a zapato, a él, a su verdadera esencia.
Lejos de sentir asco por el olor de mi Amo en realidad lo disfruto, es un aroma intenso y penetrante, sucio, a Macho y me excita olerlo antes de pasarle la primera lamida por el empeine. Acerco mi cara y me lleno de su olor fuerte con hambre, deseoso de lamerlos y tragarlos.
Se los lamo completos de arriba a abajo, del tobillo a sus dedos, agradecido, soy su perro fiel y es un honor ser el perro de un Hombre tan joven y tan apuesto.
Lamo entre sus dedos sintiendo las texturas del polvo y el sudor acumulados dentro de ellos, los limpio con la devoción de un sirviente, son unos pies tan largos y bonitos, perfectos, bien conservados y apestan… delicioso…
Me meto sus dedos en la boca, los siento dentro de mi, llenando mi aliento de su sudor y su aroma, los acaricio con la lengua mientras me los trago.
Me tumbo en el suelo boca arriba para que me pase las plantas de sus largos pies por la lengua, los mueve a capricho y cambia de pie cuando se le antoja, yo pongo mis manos a los costados y saco la lengua obediente, sumido en una humillación tan grande que ya ni siquiera la siento.
Lo miro con una sonrisa en la cara desabrocharse el pantalón, no veo su cara, solo lo escucho masticar suavemente mientras lo hace, se pone de pie y se quita el pantalón y el bóxer por completo.
Y ahí está, delante de mi, en ese espacio debajo de la mesa que me resulta tan intimo y tan personal su enorme tronco grueso de 15 centímetros.
Es una verga bastante gruesa, sin circuncidar, tiene una ligera forma curva hacia la derecha y se hace ligeramente mas delgada en la zona del glande, se ve larga, gruesa y puntiaguda. Por el prepucio asoma l...