Escrit per: CUBASTURIAS
1213 paraules
Llegaron a la celda de aislamiento y en cuanto Bruno cerró la puerta así lo hicieron. Bruno se sacó la polla por la bragueta y El Roca, desnudo, se puso de rodillas en el suelo a mamar como si no hubiera un mañana, al parecer lo ocurrido en las duchas, el haberse limpiado el culo por dentro por primera vez y delante de un tío lo había hecho sentirse muy humillado, sometido y más entregado. A cada rato Bruno le sacaba la polla de la boca y le daba varias bofetadas, lo hacía volver a mamar y otra vez más bofetadas.
- Bruno: “Mamas muy bien… quién lo diría, que además de ser capaz de controlar toda esa legión de presos tú solito sabes mamar tan bien, una virtud más que tienes, ¿no crees?... y además aguantas muy bien las hostias”
- El Roca: “Argh argh”
La imagen era perfecta, el cuerpazo de El Roca, totalmente desnudo y de rodillas en el suelo y Bruno con su uniforme impoluto y con el tremendo pollón que se gastaba saliendo por la bragueta. Esa imagen parecía de un vídeo porno.
- Bruno: “Perra quítame la ropa”
- El Roca (empezando a hacerlo): “Primera vez que desnudo a un hombre”
- Bruno: “Pues ya ves, otra cosa más que vas aprender… tú déjame que te voy a hacer un maricón tan completo que ni te vas a reconocer”
- El Roca: “No tengo ya ni la menor duda”
- Bruno (ya desnudo): “A cuatro patas sobre la cama, que te voy a dar una comida de culo que te voy a volver loca, pero primero toma”
Y le empezó a azotar, primero con la mano, luego con una zapatilla de El Roca y después con la fusta, era tanto que parecía que no terminaría nunca. El Roca aguantaba sin quejarse, el trabajar tanto su cuerpo en el gimnasio le había hecho resistente al dolor, uno de sus tatuajes decía “no pain, no gain”.
Bruno empezó a comerle el culo, sabía cómo hacerlo, El Roca gemía, separaba más las piernas, se abría instintivamente para facilitarle el acceso a su macho. Después de un buen rato, Bruno se moja los dedos y le mete uno, luego dos, tres, le presionaba dentro, le masajeaba la próstata, era un experto, sabía oír la reacción y buscar el punto exacto.
- El Roca: “¡Ay macho, qué coño me haces, no sé si tengo ganas de mear, de correrme, no sé”
- Bruno: “¿Te gusta maricón?”
- El Roca: “Mucho, es que se me va la cabeza, sigue, no pares por favor, ¡cojones que gusto!”
- Bruno: “Ahora vamos a un 69, levántate, me acuesto yo boca arriba, y tú a 4 patas sobre mí con ese culazo perfecto tuyo en mi boca y tu boca en mi polla”
El Roca estaba disfrutando a tope, le encantaba como Bruno le comía el culo y para compensarle, además de que le gustaba mucho esa polla, trataba de mamar lo mejor que podía. Estaba tan, pero tan a gusto, que se había olvidado de su propia polla. Era mucho lo que estaba sintiendo por el culo, sobre todo cuando a cada rato Bruno le volv...