Escrito por: Switchpoblano
Aburridos y algo agotados, en la sala del departamento esperamos que llegue la hora para ir al concierto.
Los esclavos estamos sentados en el piso, Martín y Lucas en los sillones, todos miramos nuestros celulares y tenemos la televisión encendida, sin nada en mente.
Lucas pisa los huevos de Miguel que está sentado a su costado, Miguel pone las manos en la cabeza y permite que su Amo se divierta con él. Me encanta el rostro de dolor mezclado con placer que tiene Miguel.
La imagen de un hombre de raza negra, fornido y grandote pisando a un hombre más corpulento que él que además por la apariencia de su bigote y su cabeza a rape se ve hasta amenazante es deliciosa.
Miguel no gime ni respira agitado, está acostumbrado a las torturas de Lucas que realmente se esfuerza en pisarle los huevos teniendo cuidado de no dañar la jaula, como si la jaula fuera lo más importante entre las piernas del esclavo.
-¿Cómo se conocieron tú y Miguel?- le pregunta Martín a Lucas acomodándose de lado en el sillón como esperando una historia larga.
Yo tampoco conozco los detalles así que escucho entre atento y curioso.
Lucas levanta su pie de los huevos de Miguel- el tiene que contarles la primera parte- dice sonriendo.
Miguel se acomoda de frente a nosotros y comienza a contarnos.
La historia conienza 13 años atrás, cuando tenía 22 años, era físicamente muy diferente, ya estaba corpulento pero no como estoy ahora - Miguel tiene hoy cuerpo de competidor de fisicuculturismo he visto sus fotos y se veía un muchacho grande y musculoso pero no a este extremo, tenía el cabello crespo, enmarañado, era un cabello de color negro muy oscuro. Muy guapo- me mudé a la Ciudad de México con mi novia, Azul, éramos parte de una banda y queríamos probar suerte en la Ciudad.
Azul era rubia, de ojos verdes, alta y muy delgada, con tetas y nalgas operadas, preciosas, redondas y cantaba como un ángel.
Corrimos con suerte y un mánager se interesó en nosotros, comenzó a promovernos y estábamos grabando nuestro primer álbum. El dinero de la banda todavía no nos dejaba suficiente así que yo trabajaba de lunes a jueves en un bar como bar tender.
Una noche discutí con el dueño y renuncié, me sentía fatal, así que fui directo a casa… encontré a nuestro Manager encima de Azul cogiéndosela de misionero.
-Espera… espera- interrumpe Martín intrigado- describe al manager para que nos podamos imaginar la historia
-Si Amo- responde Miguel y continúa con la historia:
El manager era un hombre de cuarenta años, todo un hombre de oficina, alto, siempre trajeado, de cabello castaño, piel blanca. Era muy delgado, de esos cuerpos que se pegan a la camisa y al pantalón de vestir y se ven muy elegantes. Guapo y barbado, con la barba entre cana.
Desnudo se veía muy distinto, su ...