Escrit per: gaybondage
898 paraules
II PARTE DE LA SERIE HUMILLADO Y DOMESTICAOD
El trayecto en coche duró muchísimo, o al menos a mí se me hizo terriblemente largo, pero aun equivocándome en el tiempo sobrepasó la hora de duración.
Aparcó dentro de un recinto cerrado, quizá un garaje o un taller. Abrió por fin el maletero donde yo seguía totalmente imposible de librarme de las esposas, la mordaza y la capucha, que seguían inalterables, y por primera vez, al quitarme los grilletes que unían manos y tobillos, pude estirar las piernas desde hacia mucho rato.
Sin miramientos me sacó del maletero.
-“Baja, cerda asquerosa” - me espetó.
Puso los pies en el suelo, y con los tobillos atados me desplacé andando como un pingüino todo el recorrido que el Amo me ordenó. Iba yo terriblemente lento.
-"Los caracoles van más rápidos que tú. Más rápido, cucaracha – y yo anduve lo más rápido que pude.
Debió de ser unos treinta metros después, todo una línea recta y apenas tres giros por un espacio de aire angosto, que me ordenó parar.
-“de rodillas, ponte de rodillas ya”- y mientras iba bajando perdí el equilibrio, porque llegó un punto en que era imposible doblarme más. Caí de costado, y el Amo de inmediato me recriminó.
- “puto inútil, ¿qué coño haces? Levántate, cucaracha. Te he dicho de rodillas”.
Con esfuerzo, por estar esposado de pies y manos, logré obedecer.
Ya de rodillas, me quitó la capucha, la mordaza de cinta, y por fin pude ver. Me encontraba dentro de una sala pequeña, tres metros de largo y ancho y alto, cuadrado, con hierros en paredes y techos, en lo que era una lúgubre celda, sin ventanas, y con puerta de hierro y madera reforzada. Me asusté muchísimo, porque el secuestro iba en serio, aunque también estaba locamente excitado, pero el cinturón de castidad me impedía erección.
- “por favor, por favor” – supliqué sollozante – “quiero irme a mi casa” – rogué de rodillas, en voz trémula y llorosa, y mirando al suelo.
- “aah” – dijo - "la puta zorra viciosa tiene miedo y quiere irse a casa, ¿verdad que sí?”
Yo me quedé callado.
-“ Responde, imbécil”
- “Sí, Amo, quiero irme a mi casa” – repetí de nuevo.
- “¿y en el foro qué? ¿qué escribes en el foro, so guarra? ¿Verdad que pones que te secuestren? ¿qué te aten? ¿Pones eso o no, cerda de mierda?”.
- “Sí Amo” – respondí – “escribo eso, Amo”:
- “Maldita basura. Las furcias como tú hay que educarlas. No importas nada, no eres nada. Eres mierda. Escoria. ¿Tengo razón?”.
- “Sí Amo, tiene razón Amo”.
Al instante me dijo que me olvidara de soltarme.
- “si rechistas te amordazo. Si protestas te amordazo. Y si me tocas los huevos y te pones tonto te dejo días aqu...