Escrit per: amomadrid8
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NOTA: ESTE RELATO ES LARGO. CONTIENE ESCENAS MUY FUERTES Y EXPLICITAS, PERO SE VAN A INTRODUCIR DE MODO PAULATINO, CAPÍTULO A CAPÍTULO.
Ketirandia era un lugar que desafiaba toda lógica. Su territorio era sobre todo insular, en medio del océano Índico, aunque poseía una zona continental de unos pocos miles de kilómetros cuadrados en la costa africana, entre Somalia y Kenia, una península montañosa que parecía casi inaccesible, con bordes protegidos por acantilados imponentes.
Nadie podía entrar o salir de Ketirandia sin pasar por sus estrictos controles. Era inquebrantable, tanto militar como económicamente. Su mayor tesoro, la ketirita, un raro mineral de propiedades únicas, era el pilar de la tecnología avanzada en todo el mundo. Sin ella, la maquinaria moderna se detendría, y los ordenadores cuánticos, la inteligencia artificial y la tecnología de fusión fría serían inviables. Esa necesidad había convertido a Ketirandia en una nación intocable. Ketirandia resultaba singular en muchos aspectos; no era un país religioso, sino laico, y sus leyes y tradiciones estaban al margen de los demás países. No había firmado la Carta de las Naciones Unidas, ni pertenecía a ninguna organización internacional. Sus fuerzas armadas parecían no existir, pero era un baluarte inexpugnable; ni siquiera en el pasado habían sido colonia de potencias extranjeras, como Gran Bretaña o Francia, y los ketiríes habían defendido rabiosamente su independencia. Por supuesto muchas veces ojos avariciosos se habían posado en el país, y se trazaron planes para integrarlo en el engranaje mundial, bien por la fuerza de las armas o del comercio, bien con amenazas bien con sutilezas, pero siempre con resultados desastrosos para quienes lo intentaron.
Ni siquiera los satélites podían sondear Ketirandia desde el espacio, pues la tecnología ketirí lo impedía; en Ketirandia no funcionaban los teléfonos, ni siquiera los aparatos eléctricos de ningún tipo, con lo que los vehículos modernos eran inservibles. Todo lo que sabían los países exteriores es que había una “interferencia” que dejaba fuera de servicio cualquier aparato que usara electricidad e impedía todo tipo de comunicaciones; esto explica que las poquísimas escaramuzas armadas que se intentaron a modo de sondeo terminaran en estrepitoso fracaso, pues se componían de vehículos y armamentos tan elementales que casi daban risa, y para colmo la comunicación para coordinarse y dar órdenes había hacerse de viva voz… con estos elementos cualquier intentona fue siempre desbaratada en minutos.
Pero la República Libre de Ketirandia no era un lugar que no podía visitarse. Si bien no tenía lo que podría llamarse una industria turística, los extranjeros que lo deseasen podían intentar visitar el país, visado mediante. La moneda del país era el doblón, y mantenía su convertibilidad en oro. Es decir, un doblón podía comprarse mediante un ...