Escrit per: Switchpoblano
2842 paraules
Han pasado dos semanas desde la visita de Ezequiel a su departamento. Es de noche,
Oswaldo se sube a un Uber con su Amo. No sabe a dónde van y no pregunta. Ha aprendido a no pensar - tú no necesitas pensar perro, eres mi mascota, obedeces y listo- le ha repetido Luciano hasta el cansancio -no te sirve de nada saber, no puedes decirme que no, así que estás más tranquilo si simplemente obedeces y abandonas tu necesidad de tener el control-
Oswaldo viste un traje viejo que Luciano le compró en una tienda de segunda mano. Ha salido a correr con él todos los días y su cuerpo está ligeramente más delgado y tonificado que cuando Luciano se quedó con él en el departamento.
Le ha rasurado algunas partes del cuerpo, dejándole el pelo crecido en otras: tiene los pectorales rasurados excepto por dos círculos de pelo alrededor de sus pezones, sus nalgas están peludas pero su culo y sus muslos no lo están, le ha dejado el pelo en las pantorrillas y se ven a lo lejos como unos calcetines largos debajo de la rodilla.
-Eres un perro y yo decido cómo usas el pelo en tu cuerpo- le dijo mientras Naim lo rasuraba- recuérdalo, vas a quedar como un lindo French puddle-
Antes de salir de casa le aplicado un enema así Oswaldo sospecha que lo lleva a algún sitio para usarlo, la pregunta es cómo y delante de quién.
El Uber se detiene en un edificio bastante elegante, Oswaldo y Luciano caminan a la entrada en donde un guardia de seguridad les pregunta a dónde se dirigen- departamento 910 con Edgar Montero- responde Luciano, Oswaldo se congela, van al departamento del nuevo novio de Isabella, en el elevador se imagina todo tipo de cosas. Luciano lo mira sonriendo y le sujeta la corbata- ponte en cuatro perrito- Oswaldo se intimida por la cámara de seguridad que hay en el elevador pero obedece “tú no necesitas pensar perro, eres mi mascota, obedeces y listo” piensa en silencio.
El elevador se abre y Luciano pone un pie afuera llevando a Oswaldo en cuatro jalándolo de su corbata como si fuera una correa. Avanzan por el largo pasillo hasta la puerta 910. Luciano toca el timbre, Isabella abre la puerta- Hola Lu, pasen- le dice la chica saludando de beso a Luciano, ignora a Oswaldo y Oswaldo se siente herido en su orgullo de hombre y algo lastimado en su corazón.
Isabella se ve preciosa con un vestido corto de una pieza que deja ver sus senos bonitos y abundantes y también expone sus piernas gruesas bien torneadas.
Les señala la sala y le pregunta a Luciano si quiere tomar vino, Luciano asiente. El chico se sienta en la sala y jala de la corbata a Oswaldo para que quede delante de él- quítate la camisa- le ordena Luciano a Oswaldo, Oswaldo suplica con la mirada: tiene el pecho rasurado y los pezones peludos, se ve ridículo, Luciano no se mueve aunque comprende su súplica. Oswaldo se quita el saco y luego la camisa bajando la cabeza. La corbata...