Escrit per: somir
2955 paraules
La tarde continuó, pero para mí, el tiempo dejó de tener significado. Estaba inmerso en el papel que me habían asignado, cada orden y cada risa resonaban en mi mente como una melodía que me arrastraba cada vez más lejos de lo que alguna vez fui. Sabía que, en algún punto, había cruzado la línea, pero ya no importaba. La humillación que sentía no era más que una herramienta para satisfacer a mi amo, para ganarme su aprobación. Me había convertido en lo que él deseaba, y eso me daba una extraña sensación de poder.
— Es suficiente por ahora —dijo mi amo finalmente, levantándose de la tumbona. Su tono era relajado, casi casual, como si la humillación pública que acababa de orquestar no fuera más que una rutina.
Me quedé de rodillas frente a él, mi respiración agitada por el esfuerzo físico y mental. Los murmullos y risas de los hombres que me rodeaban comenzaron a disiparse, pero las miradas persistían, clavadas en mí, evaluando mi sumisión.
— Has demostrado tu lealtad —continuó, sus dedos acariciando suavemente mi cabello como si fuera una mascota obediente—. Pero sabes que siempre hay más que aprender. Esto ha sido solo el principio.
Sentí el peso de sus palabras, un nuevo umbral de expectativas que debía cumplir. Mientras me incorporaba lentamente, mis piernas temblaban, no solo por la fatiga, sino por la mezcla de emociones que me recorrían. Sabía que la tarde no había terminado. Sabía que vendrían más pruebas, más desafíos. Mi cuerpo estaba marcado por los límites que él había trazado, pero mi mente... mi mente estaba perdida en el constante vaivén entre el deseo de complacerlo y la necesidad de encontrarme a mí mismo de nuevo.
Nos dirigimos al interior del resort, donde el ambiente cambiaba drásticamente. El bullicio de la piscina quedó atrás, y lo que me esperaba en las habitaciones privadas era un escenario completamente diferente. Caminamos en silencio, y cada paso que daba era una confirmación de lo lejos que estaba dispuesto a llegar.
— Te he reservado una sorpresa —dijo mi amo al llegar a la puerta de la suite—. Quiero que entiendas lo que significa entregar completamente tu voluntad. Y esta será tu próxima prueba.
La puerta se abrió, revelando una habitación elegante, mucho más lujosa que cualquier otra parte del resort en la que habíamos estado. En el centro de la habitación había una silla de cuero negro, y junto a ella, una mesa baja con una serie de objetos que no lograba distinguir a simple vista. Pero lo que realmente captó mi atención fue la persona que esperaba en la habitación: un hombre de aspecto sereno y controlado, con una sonrisa apenas perceptible.
— Él será quien te guíe hoy —anunció mi amo, señalando al hombre—. Es alguien que sabe exactamente lo que necesitas para llegar al siguiente nivel. Harás todo lo que te pida, sin dudar. ¿Entendido?
El nudo en mi estómago se apretó al escuchar s...