Escrit per: CUBASTURIAS
2077 paraules
Sergio se mudó a casa de su jefe. Marcos fue haciéndole de todo, experimentando con él. Le obligó a hacerse depilación integral y a usar ropa interior femenina todo el tiempo, le pegaba por el gusto de pegarle, bofetadas, azotes, le escupía la cara, le llevaba a la ducha y le meaba encima, a veces le hacía estar en la casa por horas con un plug gordo metido en el culo. Lo interesante de todo es que cuanto más cosas le hacía y cada vez que se le ocurría algo nuevo, Sergio lo recibía todo de muy buen grado, a Sergio le gustaba sentirse una posesión. A veces se quedaba pensando en la suerte que había tenido de que Marcos fuera a su vez su jefe en el trabajo y “su señor” en la casa, que su vida estuviera en sus manos las 24 horas, los 7 días de la semana. Estaba entregado al 100% y estaba feliz del tiempo que llevaba sin tener nada que decidir. Complacer y sobre todo obedecer era su fuerte, su objetivo, su destino.
Un día, después de muchos años, Marcos estaba cómodamente sentado en un butacón mientras miraba a su sumiso limpiar. Le había ordenado limpiar las esquinas y rincones del salón a cuatro patas y con un plug con cola metido en el culo. Sergio a punto de cumplir sus 30 años estaba espectacular. Al no haber dejado de ir nunca al gimnasio, su cuerpo, ahora depilado por completo, era magnífico. Además cuidaba mucho su pelo ondulado, usaba champú y acondicionador femenino.
Marcos se puso a pensar en que otra cosa pudiera hacerle, sabía que cualquier cosa que se le ocurriera sería bienvenida por su dócil y joven pareja, repasaba y no encontraba ya nada. Hasta que se le ocurrió que podría hacerle servir a otro macho, sin saber a priori ni quien es ni como es. Sí sabía que ese macho tenía que tener también un buen pollón. Sergio le había reconocido mil veces que su mente se extinguía delante de una buena polla. Al día siguiente habló con un amigo que les conocía y le dijo lo que quería, no era para que fuese él sino para que buscara un desconocido. Muy pronto éste le respondió que tenía un candidato y quedaron para el fin de semana que era el anterior al cumpleaños de Sergio. Aunque tendría otros regalos, ese sería su regalo principal, servir a quien su dueño le saliera de los cojones.
• Marcos: “Sergio ven, tengo que decirte una cosa”
• Sergio: “Dígame jefe”
• Marcos: “Queda poco para tu cumple y es un número redondo, 30 años y quiero hacerte, además de otros regalos… digamos, un regalo muy especial”
• Sergio: “No tiene que regalarme nada, tengo lo que necesito, servir a un macho como usted es para mí un regalo que me ha dado la vida”
• Marcos (con sonrisa maliciosa): “No es un regalo de esos… no es un objeto”
• Sergio (ya intrigado): “Entonces…”
• Marcos: “Vas a tener que servir a otro macho… sin saber quién es, sin conocer ningún dato, ni edad, ni nada… ¿lo harás?”
• Sergio (asom...