Escrito por: melenas23
1314 palabras
Son las ocho de la mañana.
Después de despedir a mi chica con un beso apasionado me dirijo al trastero y desempolvo una caja escondida debajo de otras. Saco el croptop que compré con él en Madrid, y tres bañadores de licra, tipo speedo. Los extiendo en la cama del dormitorio, y le envío una foto.
Me contesta de inmediato:
-“Ponte el amarillo, heterito, es el que te hace ver más gay y más putito”.
Me enfado momentáneamente y le contesto:
-“G, no soy gay, sabes que no me gustan los chicos”.
Me dice:
-“No he dicho que seas gay, pero es innegable que yo te molo, te pone lo que te hago y cómo te trato, y como a mí me mola y me excita verte así vestido, te lo pones y… ¡hala!, a escribir”.
Se me vienen mil réplicas a la cabeza, empiezo a contestarle, pero lo borro y contesto con un “Ok”.
Me contesta con una sonrisa. Podría argumentar todo lo que quisiera, pero aquí estoy, enfrente del ordenador, un sábado magnífico en el que podría ir a hacer deporte, quedar con los colegas o hacer otras cien cosas, llevando solo un croptop y unos speedos.
Leo su última frase y me pongo duro. Tiene razón, es innegable. G me pone desde el día que le conocí, y tiene un poder sobre mí que me acojona. Me ha hecho traspasar muchos de mis límites, y solamente en escasos e intermitentes momentos de lucidez, donde la racionalidad todavía se impone a todo lo demás, soy capaz de oponerme a sus deseos y caprichos.
Desgraciadamente para mí, no parece que hoy vaya a ser uno de esos momentos. G me ha ordenado que use la inicial de su nombre para relatar nuestra historia con todo lujo de detalles y la publique en esta página para humillarme.
Vestido como un puto, abro el ordenador y pongo título a mi vergüenza, mientras mi rabo palpita dentro del bañador reafirmando esta maldición que sufro por mi naturaleza de esclavo:
“TRASPASANDO LIMITES CON G (I)”.
Conocí a G chateando por alguna web de SM en la primavera de 2023, sin demasiadas expectativas. Hacía ya seis años que no había tenido ningún contacto con tíos, con la excepción de un episodio muy breve y muy light en pandemia.
Seis años donde mi naturaleza de esclavo había permanecido aletargada. Mi chica y yo nos casamos en 2018. Mi lesión de fútbol me obligó a pasar por quirófano por segunda vez. Seguía ascendiendo en el trabajo, con cada vez más responsabilidad y menos tiempo libre...
En resumen: poco tiempo, pocas oportunidades y poco interés.
Estaba tranquilo y en paz, pensando que había dejado atrás este lado oscuro de mi naturaleza, como si se hubiera tratado de una fase pasajera…
Para mi desgracia, todo cambió al conocer a G. Desde el primer momento me di cuenta que no era otro chaval dominante más. Su manera de hablar en los mensajes escritos y ...