Escrit per: JakeSumiso
1466 paraules
Me liberó el cuello y di bocanadas tomando aire.
Se plantó delante de mí otra vez. -Y por supuesto que ellas no me dejarían hacer esto -añadió, hostiándome con fuerza en la cara.
Y lo hizo otra vez, más fuerte.
Y otra vez.
Y otra. TOMA
La última me escoció mucho
-¿Qué se dice, marica? -preguntó.
-Gracias.
Me dio una patada en los huevos, no fuerte pero sí lo suficiente para que me retorciera con dolor. -No, maricón. ¿Qué se dice?
-Pégueme de nuevo, señor -respondí rápidamente.
Me llevé otra patada en los huevos, más fuerte que la anterior. Me esforcé mucho por no juntar las piernas. -¡No! - dijo, ya enfadado -¿Qué se dice cúando te golpeo, esclavo?
Me lamí los labios resecos. -Más fuerte, señor. Por favor, pégueme más fuerte.
-¿Así? -preguntó, soltándome otra bofetada en mi cara enrojecida.
-Más fuerte. -gemí
-Oh, cómo, ¿así? -dijo, golpeándome la otra mejilla con incluso más fuerza.
-Más fuerte, por favor -exclamé, aún incluso cuando me estaba zumbando la cabeza.
-Ah, ya lo pillo. Quieres que te de una paliza -me dio tres guantazos más, con la mano, el dorso, la mano. Entonces se rió. -Eso es bastante trabajo, zorra. Puede que después. Ahora quiero que me chupes el ojete sucio. Acuéstate en el suelo.
Lo hice, rápidamente, aliviado de que dejara en paz mi cara por el momento, ya la notaba hasta un poco hinchada. Pero el dolor es una cosa efímera. Mi boca ya se me hacía agua pensando que ahora tendría su culo en ella.
Me miró fijamente mientras m tumbaba. -No me he duchado en toda la semana -me dijo rascándose un sobaco con aire ausente. -Me pica en el ojete desde ayer. He pensado mucho en tu lengua ahi clavada, limpiándome bien. Imaginé que no querías que me limpiara demasiado el culo. Imaginé bien ¿verdad, puto váter?
-Sí -dije mirándole a los ojos. Nunca la habia tenido tan dura.
Se sentó en mi pecho y se deslizó hacia mi cabeza hasta que sus cojones estaban en mi cara. Olía un hedor acre, y bajo él un olor más fuerte procedente de su culo. -Es una pena que no estés siempre para limpiarme el culo, mierdecilla. Piensa en todo el papel de váter que ahorraría. Serías mi urinario y lameculos todos los días. Pero ahora...
Avanzó hacia mí, asentando todo su peso sobre mi cara, encajando su ojete perfectamente en mi boca. -Chúpame el culo, maricón.
Saqué la lengua, a la vez que él hizo fuerza para sacar un poco su culo, y pude hundir la lengua profundamente en su pegajoso, sudado y sucio agujero. El fangoso gusto era fuerte y amargo. La mierda de Luis. Estaba saboreando la mierda de de Luis.
Hizo más presión sobre mi cabeza con su culo. -Sí, joder, chupamierdas. Mete bien la lengua. Lámeme bien ahí por donde cago. Límpialo bien, chupaculos.
Estaba ...