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Todos los domingos íbamos a comer a casa de mis abuelos. Vivían en un piso enorme de dos plantas, en la zona alta de Barcelona. Todas mis tias estaban casadas. Sólo el tio Andrés, el hermano mas joven , - (tendría unos 30 años) vivía con ellos. La casa era grande y el se habia instalado en un piso - lo que antiguamente eran "las golfes", situado en la parte alta de la finca.. Un loft de 60 m, muy apañado. Restaurado por el mismo, y preparado para recibir a sus amantes.lla época yo tenía 16 años, era un adolescente delgado, de ojos verdes, re lleno de hormonas en plena ebullición. Un chaval guapo lleno de ganas de tener sexo con hombres de aspecto macho, dominantes, bien dotados y viciosos.
El tio y yo apenas habíamos coincidido, excepto en Navidades, hasta el domingo aquel en que subimos juntos en el ascensor. Yo me bajé en la planta de mis abuelos, Andrés me miró detenidamente, como si no me hubiera visto antes,y sin disimulo alguno, esperó a que se cerrara la puerta....
Se presentó a comer media hora después. No dijo nada durante el almuerzo. Luego en el salón, escribió algo en un papel, y en un momento dado me lo dió, disimuladamente, cuando se despedía " Me voy a hacer la siesta" dijo.
- "Niño, sube que quiero enseñarte algo. No se lo digas a nadie" decía la nota.
"adios", me oi decir, y subí sigilosamente por las escaleras. La puerta estaba entornada. El tio Andrés estaba sentado en un sofá, sin camisa y con un puro en la mano. - "Cierra la puerta con llave y ponte de rodillas, niñato".
El tio Andrés era un hombre no muy alto, de aspecto varonil, cara de mala hostia, más que corpulento era un tipo grande. Parecia poco cariñoso, y nada sociable.
De manos grandes, imagine que el rabo iría en consonancia. No me equivoqué.
La sacó sin preguntar. Y la introdujo en mi boca de igual modo. Esa tarde duró unos 10 minutos. Me folló la boca como si estuviera estudiando las dimensiones. La retiró antes de correrse. " Es la primera vez. Sé que volverás . Tendrás que ganarte la leche. Te garantizo que te la daré toda, puta. Ya te puedes ir".
El miércoles me esperaba a la salida del colegio. Estaba de pié, apoyado en su coche que me flipa.
"Has pensado en lo que pasó el domingo pasado" "Si, claro" "y te arrepientes?" "Para nada, tio" dije yo. "Te gustaría repetir" "Por favor" contesté.
"Bueno, pues te he escrito una serie de normas que me gustaría que sigas" dijo. Leetelas cuando estés relajado, y quema los papeles después de entenderlo todo bien. Son instrucciones sencillas, pero es importante que las sigas con exactitud. Si estás de acuerdo con ellas; el domingo me lo dices, y la semana que viene quiero que vayas al piso que te indico, para pasar el miércoles y el jueves conmigo. Búscate una buena excusa para no preocupar a tus padres Quiero que estás conmigo desde el miércoles a las 5 de la tarde hasta el jueves a las 10 de la noche. ...