Written by: menosuno
903 words
Escuchando: Vicious - Lou Reed - 1972
-”Bueno, perras, ahora los hombres tenemos que hablar de negocios, así que os vais a dar una vuelta por ahí” -dijo D.Roberto, siempre impaciente. -“Pero antes, Conchita, ya sabes lo que tienes que hacer”. Conchita se acercó a su amo, que le dió un sopapo en la cara y se puso de espaldas, sacando el culo y sujetándose las nalgas para dar el ojete a los lametones de la perra. Xumina y yo no íbamos a ser menos, nos acercamos a nuestros dueños sacando la lengua para ofrecer idéntico servicio. Don Carlos se repantingó en su sillón poniendo el culo al borde del mismo y, levantándose las piernas con los brazos, me enseñó su agujerito. -”Mete bien el hocico, Chocho, dame placer!”. Eso estuve haciendo bastante rato. El ojete de Don Carlos era estrecho y peludo, con un intenso olor a macho, pero limpio y agradable al gusto.
Podríamos haber estado así horas, pero aquello era solo una muestra más de sumisión, un corto trailer de lo que se esperaba de estas perras. Don Roberto rompió el encanto: separó de un empujón a Conchita, le dió otro bofetón y le dijo -”Abre bien!!”. La perrita bigotuda abrió al máximo la mandíbula y su amo le encasquetó una mordaza de bola, ajustándosela en la nuca. -”Con esta perra hay que tener cuidado, que a veces muerde!!”. Dicho esto, nos soltaron las correas de nuestros collares y nos dieron un azote en el culo. -”Ale, perras, a pasear!!”.
Salimos al pasillo, perreando a cuatro patas. Conchita iba por delante, caían abundantes babas de su mordaza. Xumina se puso a mi lado y entabló conversación. -”Vamos a dar un paseo hasta el salón general, allí siempre ves cosas entretenidas” -dijo en tono amable. Era en realidad un chico bastante guapo, de unos veintipocos años, con labios carnosos, pelo negro ensortijado y unos ojos muy expresivos, aunque llamaba la atención su extrema delgadez. -”¿Has venido aquí muchas veces?” -pregunté, por decir algo.
-“Unas cuantas; desde que pertenezco a Don Andrés. Él es uno de los dueños del club”.
-”Parece majo, Don Andrés”
-”Lo es. Yo estoy muy enamorado de él, pero a veces es un tirano. Yo era un chico gordito hasta que empezó a controlar mi vida entera. Y es muy vicioso, no sólo del sexo, tu ya me entiendes...”
-”Farlopa?”.
-”Y otras cosas. Se pone muy burro y yo lo pago en mis carnes. Tu tienes mucha suerte con Don Carlos, tiene fama de cuidar bien a sus putitas”.
Seguíamos el rastro de babas que iba dejando Conchita, una de mis manoplas resbaló y me di de bruces contra el charco. -”Don Roberto si que parece bruto, no?”.
-”En realidad es un tontorrón. Y es Conchita quien le domina con sus manipulaciones, le provoca constantemente para que le zurre, porque es muy masoca. Luego, en casa, manda ella”.
-”Y eso, ¿cómo lo sabes?”.
-”Andrés me cuenta cosas”...