Escrito por: siervoSM
700 palabras
FIN DE SEMANA/ SESIÓN DURA (real)
Perdido como estaba en mi mundo, todo lo que ocurría a mi alrededor se difuminaba a cada golpe de látigo, mi cuerpo se retorcía bajo su furia y aún así no parecía que parase por ello.
Lo hizo después de un rato de verme sufrir, mis suplicas no hacían efecto, casi le servían para darle más ímpetu y fuerza a su mano. Todo volvió aquedar en silencio, mi AMO pasó su mano por mi pecho, pinzeando con sus dedos mis pezones y retorciéndolos me dijo ¨muy bien perro, así me gusta¨ para seguidamente desatarme.
Ahora sacarás todo tu equipo del coche y lo meterás en la casa, luego te desnudarás por completo excepto tu collar, las muñequeras y tobilleras.
Yo le di las gracias por sus atenciones y cumpliendo sus ordenes metí mi equipo en la casa. Cuando acabes vuelve aquí al momento perro, tengo ganas de mear.
Mi ansiedad al oír aquellas órdenes me hizo desvestirme en segundos.
Con rapidez volví sobre mis patas casi arrastrándome a los pies de mi Sr.
Estaba en la entrada con la bragueta bajada, su mano dentro de ella esperando para sacar su polla medio empalmada y soltar su preciado meo sobre mí.
Es indescriptible sentir la meada de mi AMO sobre mi piel, en mi boca, entrando en cada hueco de mí. Marcándome por todas partes, me da siempre la impresión de que son litros y litros los que salen de él, dejándo a su siervo empapado y feliz,
¨Abre tu puto culo cerdo de mierda¨ quiero mear dentro. Levanté mi culo en pompa, separé mis glúteos y dejé a la vista mi ojal, sentí como su polla se iba acercando a el humedeciéndolo, hizo sitio y entró en mi llenándome de su preciado licor, marcando mi culo una vez más. Haciendo mas solo suyo una vez más. Ven aquí seca mi polla, pero solo secar la punta sin mamar.
Yo sé que esas órdenes precisas, aunque difíciles de llevar a cabo deben ser obedecidas tal como son, una simple intención de mamar podría costarme muy caro. Bien perro ¨ya¨, mete mi polla en mi suspensorio.
Con sumo cuidado y tan cerca de mi boca, sin poder casi tocarla la metí en su suspensorio, cerrando con máximo cuidado la cremallera, otro momento de peligro para mi salud, pellizcarla con ella sería mi perdición. Bien perro muy bien. Acaricio mi cabeza como aprobación.
Ahora lamete mi meo todo lo que puedas y luego entra en la casa. Vamos a empezar a pasarlo bien, sobre todo yo, Jejejeje me dijo con sorna (me parecía que ya hacia rato que había empezado a pasarlo bien).
Repasé mi cuerpo con mi lengua todo lo posible por todas las partes a las que alcanzaba. Sentí caer una toalla sobre mi cabeza. ¨Sécate¨.
Obedecí, después entré a cuatro patas hasta el primer paso de la casa, me detuve allí.
Le vi sentado en el sofá con las p...