Escrit per: siervoSM
1097 paraules
SESIÓNDURA
Mientras preparaba todo mi equipo y dejaba plenamente higiénico mi cuerpo tanto por fuera como por dentro, mi AMO se relajaba viendo la televisión, despues de ponerme a punto me dediqué a poner a mano todo mi equipo. Él estaba ojeando mis movimientos de paso y mirando el fuego de la chimenea que había encendido al llegar, y que ya estaba dando ambiente a la casa, invitando a disfrutar de las próximas horas a temperatura ardiente.
En cuanto estuvo todo colocado me postré ante Él, haciéndole saber que ya tenía todo dispuesto para cuando lo necesitase, no hacía falta decirle lo que había en mi equipo, a estas alturas sabía de sobra que su siervo cargaría con todo lo necesario para servirle sea lo que sea.
¨Muy bien esclavo¨, ahora tráeme una cervecita fría y tírate delante de mis pies mirando hacia la chimenea como buen perro, trae tu bebedero. Te daré de beber, se que lo necesitas.
Obedecí al instante, cogí la birra y mi bebedero, le entregué la botella y dejé mi bebedero junto a sus pies, me tumbé delante de Él y al momento sentí caer sus pies sobre mi espalda, relajado, usándome para su comodidad mientras veía la televisión y daba un trago a su cerveza, después de un buen rato sin hacerme el mas mínimo caso, se incorporó.
¨Levántate perro¨ ábreme el pantalón baja la bragueta y saca mi polla y los huevos con mucho cuidado.
Lo hice con todo mi amor, despacio, tembloroso, cuando al fin tenía todo su paquete colgando me ordenó coger mi bebedero y colocarlo debajo de su polla. ¨Voy a mear cerdo, luego lo pones en el suelo y quiero que lo dejes seco y limpio sin rastro de meo.
Sin decir palabra miré como de su polla salía su meada, larga, acumulada esperando su momento para salir, la cerveza se convertía en néctar.
Al acabar me ordenó limpiarle la última gota con la punta de mi lengua. yo sabía que esa orden era directa sin un mínimo atrevimiento de ir más allá. conteniendo mis ansias pude acercar la punta de mi lengua y limpiar esa última gota, sabía a conciencia que no debía sobrepasar ese punto. las consecuencias serían dolorosas.
¨Ahora a beber perro, todo¨ se sentó tocándose el paquete que seguía relajado, estaba empezando a calentarse bien y yo sabía que guardaba en su polla el olor más poderoso que mi Sr tiene sobre mí y que guarda como un tesoro, hasta el momento de permitirme olfatearlo: Su requesón, acumulado durante los días que precedían a una sesión.
Mirándolo de reojo puse mi bebedero en una esquina y bebí con ansiedad, lamí como un buen perro los regalos que me da mi dueño, de paso imaginando el olor que guardaba para mí y poder hundir mis narices entre sus huevos y acercarme a su polla, aunque solo fuese unos segundos. Lamí y lamí mi bebedero, no paré hasta tenerlo totalmente seco y brillante.
A esas al...