Written by: bocasum
940 words
Cuando empecé a trabajar en aquella empresa yo tenía 24 años y muy poca experiencia. Era una asesoría, gestoría que llevaba un hombre de unos cincuenta años con bastante experiencia en el negocio. Yo llegaba como subcontratado por una ETT y estaba dispuesto a trabajar duro para aprender, pues sin experiencia no se va a ninguna parte.
Así pues no me costó mucho asumir que tendría que trabajar mañana y tarde e incluso resignarme a hacer las horas extras que me decía mi jefe, sin regatearle nada, pues tenía un contrato eventual y podía estar en la calle fácilmente sin mucho coste. Yo sabía de todas esas cosas por haber estudiado empresariales, pero estaba dispuesto a aprender para conseguir pronto un trabajo mejor o mejorar dentro de aquella pequeña oficina.
Había también un par de chicas, una era la secretaria, que en aquel tiempo había pasado a trabajar sólo por las mañanas, pues tenía un niño y por las tardes, no venía. A eso de las cinco de la tarde ya se marchaba la otra chavala y me quedaba yo, a veces hasta las nueve de la noche, haciendo todo tipo de papeleo que me mandaba mi jefe.
Yo no sabía decir que no, a veces estaba yo súper liado y le escuchaba charlando por teléfono y trasteando por internet, riéndose al ver algún vídeo obsceno. Yo no tenía mucha confianza, así me me dedicaba a trabajar y no mirar para ningún lado.
A los pocos meses de estar allí, seguía ganando unos miserables 800 euros y trabajando hasta las nueve de la noche sin cobrar una hora extra. Mi jefe cada vez me largaba más trabajo del suyo y me decía que era para que aprendiese un poco de todo. No daba abasto, sólo algún correo de vez en cuando que me remitía mi jefe, de algún chiste o tema obsceno me sacaba momentáneamente de mi rutina.
La verdad es que cada vez trabajaba más y mi jefe a veces se marchaba o salía a tomar un café sin decirme nada, sólo que estaba encantado, que yo era un buen trabajador y que siempre hiciera lo que me decía, que así iba a tener mucho futuro.
Una noche, mientras revisaba temas de impuestos y metía facturas en el ordenador, me envió otro correo y lo abrí, era un vídeo porno de una tía, parecía una secretaria, haciéndole una mamada a su jefe, con un comentario en el correo, diciendo: "Así da gusto ir a la oficina", Aquel día me envió alguna foto más de ese tipo, con comentarios similares, añadidos por él: "La empleada del mes", "La secretaria perfecta", etc.
Como yo siempre he sido muy tímido, no hacía mayor comentario: los veía y seguía trabajando. Llegó un punto en que yo debía de hacer casi todo el trabajo, porque casi no tenía tiempo de abrir y ver los vídeos porno que me remitía mi jefe: siempre la misma temática, secretarias chupándole la polla a sus jefes, lamiendo la lefa del suelo del despacho e incluso bebiendo la meada del jefe de rodillas junto al retrete.
Un día empez...