Escrit per:
1706 paraules
En primer lugar, me gustaría presentarme, quizás algunos conozcáis mis inicios por los relatos en los que lo narre. Relatos como este, reales. De cómo sin buscarlo deje atrás todo lo que pensaba que era. Los relatos son “En Asturias empezó todo” que, por motivos ajenos a mí, me eliminaron mi anterior cuenta y quedaron grabados como escritos por un anónimo.
Mucho después de lo explicado en dichos relatos, es mas en este ya pasado 2024 y como mi trabajo me lo permite, he decidido comprar una casa en un pequeño pueblo de Castellón norte.
Como podréis imaginar, he seguido siendo fiel a mi estilo de vida y aprovechando cada momento que tengo para probar y probarme. Lo que nunca imagine es que aquí, en este pequeño pueblo en el que solo somos 8 habitantes durante el invierno, es en el que iba a encontrarme más cerca de mi limite.
Siendo el pueblo tan pequeño, la mayoría de los servicios los tenemos en pueblos más grandes de la comarca y es casi en exclusiva el único contacto humano que tengo en mi día a día, en esta ocasión y acercándose el invierno me puse a buscar por Wallapop para comprar leña en la zona. No fue difícil, en breve encontré varios contactos. Nada del otro mundo, escribí a varios y el primero que me contesto, allá que me fui a un pueblo cercano a 10Km del mio.
Llego al punto acordado que era una antigua masía situada a pocos metros del pueblo, un pueblo similar al mío de unos 15/20 habitantes y sin nadie por la calle, aparco justo a la entrada de la masia, abro la valla y sin dudarlo me meto para dentro hacia un cobertizo de piedra con varios montones de leña apilados.
- Buenas tardes! Soy el chico de Wallapop que te he escrito hace un momento. – No me contesto nadie
- Hola!?,… Hola?
De pronto salido de detrás de uno de los montones de leña un chico árabe de unos 18 años con prisa, la cabeza gacha.
- Hola, soy el de Wallapop. – Le dije y paso por mi lado sin articular palabra, caminando rápido hacia la salida.
- Es a mi a quien buscas! – Me giro y sale un “señor” de unos 70 años, alto, 185 mínimo.. Fuerte, muy fuerte y corpulento.
El tío era un catálogo de tópicos, como he dicho grande y corpulento. Camisa de cuadros arremangada, con botones y un pantalón de pana marrón. Un pequeño puro en su boca y una frondosa barba blanca.
- ¡Hola! – Le repetí.
- ¿Tu dirás?
- Pues eso que soy el chico de Wallapop, que venia a por leña.
- A si, si. Te esperaba un poco mas tarde, pero pasa ya que estas aquí. Es que justo me has pillado viendo una cosa con un chico.
La verdad, la situación que acababa de vivir me parecía un poco extraña, pero vamos que como mi mente siempre esta cachonda, tampoco le di mas importancia. El señor me llamo y me acerque donde el estaba.
- Pues nada, aquí tienes leña. ¿Chimenea o estufa? Lo digo por ...