Written by: LaBocaMia
Me encontraba al límite detrás de ese árbol espiando la escena más morbosa que mis ojos hayan visto y adicional a esto, siendo espiado, hasta donde podía ver, por un extraño hetero que llevaba 3 días de conocerlo, ¡uff!, ¿qué más podía pedir?, hacía de todo para alargar mi paja, no quería perderme nada de aquella situación, en el ágora continuaban los castigos para Sebastián, Manuel y Esteban, los últimos dos sufrían el constante estímulo en sus próstatas por parte del dedeo de los monitores y sus bocas eran penetradas violentamente por los dos cocineros, el troglodita padecía de ese orgasmo retrasado por parte de Carlos mientras continuaba recibiendo azotes en su culo por parte del tercer cocinero, todos tres se quejaban, bufaban y se dividían entre el dolor y el placer, Adolfo continuaba atado en su sitio mientras se masturbaba lentamente y yo en la misma dinámica del anciano sin despegar los ojos ni un instante de aquella maravillosa escena.
Pasados varios minutos, el líder obligó a Daniel a ponerse en cuatro frente a Sebastián y del lugar donde se guardaban todos los objetos, sacó un frasco que regó en el culo del monitor, supuse yo que era algún aceite o lubricante, luego comenzó a preparar ese culo introduciendo uno, dos y luego tres dedos y al sentirlo lo suficientemente bien dilatado, lo acercó lo más que pudo a la verga de Sebastián y este sin dudarlo comenzó un mete y saca salvaje, se notó el deseo de penetrarlo, de poseerlo, de culearlo y de llenarle rápidamente el culo con su leche, Carlos aprovechó el momento en el que estaba el troglodita y vacío una buena cantidad del líquido del frasco en la espada de este para luego comenzar a untar su culo y sin que este pudiera revirar, introdujo uno, dos y luego tres de sus dedos en ese culo virgen, Sebastián bufó de dolor y placer, no dio crédito a lo que estaba pasando, sintió toda su hombría de años, hecha añicos, pero no estaba en condiciones de reclamar nada, no podía zafarse de aquel dedeo intenso, solo podía continuar su mete y saca en el culo de Daniel y esperar el desenlace, era claro que se avecinaba una violación, yo deseé que fuera Carlos quien hiciera aquello para poder disfrutarlo por fin completamente desnudo, después de dejar ese culo bien dilatado, Carlos se paró frente a todos y se quitó su túnica, “¡Dios mío!”, susurré yo solo desde mi escondite, el cuerpo de ese man parecía tallado por los mismos Dioses, cada músculo en su lugar, unas piernas largas y definidas con una capa de pelos que le daban ese toque masculino que tanto me gustaba de él, un culo redondo y trabajado que se lograba ver debajo de la tela blanca de sus slips, un bulto que dejaba ver una erección hacia un lado, revelando una verga, aún tapada por esa tela, de un buen tamaño, un abdomen definido cuadro a cuadro con algo de pelos más hacia el inicio de la ingle y una “cresta iliaca” definida que bajaba hasta perderse en el el...