Escrito por: en_maletero
1209 palabras
Hacía años que Héctor y Lucas eran amigos. Compartieron escuela y muchos momentos de confidencias. Héctor siempre había tenido novias, y Lucas tenía relaciones con hombres. Siempre tuvieron confianza para explicarse las alegrías y problemas de la vida.
Un día, bebiendo un poco más de lo normal, Lucas le explicó que tenía interés en los juegos de poder y el bondage. Le excitaba ser atado, encerrado, ceder el control. Héctor, impresionado, le preguntó si lo había hecho alguna vez. Lucas le confesó que muy pocas veces, tenía que tener mucha confianza con la persona, y no acababa de encontrar la seguridad necesaria. Héctor estaba con los ojos como platos, nunca se imaginó escuchar esos intereses en Lucas.
Héctor estuvo pensando en los deseos de su amigo de ser atado. Aunque no se había planteado nada erótico con un hombre, tener a su amigo atado le resultaba un campo de exploración más que interesante. Empezó a pensar cómo podía hacer para satisfacer a su amigo y, de paso, probar qué se sentía al tener a alguien a su merced. No tardó demasiado en buscar información sobre cómo atar y con qué para no lastimar a su amigo.
Una tarde de viernes Lucas recibió un mensaje de Héctor. Le decía de quedar a dar una vuelta después de cenar. Lucas no tenía muchas ganas, estaba cansado del trabajo y no le apetecía salir. Empezó a buscar excusas, pero Héctor estaba más insistente que nunca. Lucas no entendía la necesidad de verse. Héctor le contó que lo recogería en coche a la puerta de su casa, que lo llevaría de vuelta a casa, pero que sí o sí se iban a ver. Lucas aceptó.
Héctor se preparó para ese día. Se arregló la barba y se vistió a lo chico duro. Se buscó un tejano estrecho, una camisa blanca, unos botines negros y una cazadora de cuero que tenía. Se mostraría elegante, aunque sutilmente dominante, sin despertar sospechas en Lucas. Limpió su coche y preparó unas manillas, cuerdas y cinta adhesiva en el maletero. Estaba realmente emocionado con el juego que iba a emprender con su amigo.
Lucas recibió un WhatsApp. Héctor estaba en la puerta esperándole. Lucas no se arregló demasiado, pero bajó rápido. Cuanto más pronto se vieran más pronto volvería a casa a descansar. Vio el elegante coche de Héctor, brillante, con los intermitentes puestos. Ahora le sabía mal ir tan poco arreglado. Cuando entró vio a Héctor con su cazadora, que entreabierta mostraba su elegante camisa blanca. Le sentaba muy bien.
-Vas muy guapo Héctor-dijo Lúcas. A Héctor le encantó la apreciación y soltó una media sonrisa-. Yo no voy nada arreglado. Si hace falta subo a casa y me pongo algo mejor. ¿Vamos a algún sitio elegante?
A Héctor le daba igual como fuera Lucas, al poco rato nadie más que él vería las pintas de Lucas.
-Nah... Ya sabes que me gusta arreglarme-decía Héctor mientras pensaba que rara vez se arr...