Escrito por: CUBASTURIAS
1332 palabras
En esos momentos ya Leandro estaba como en otra parte, llevaba mucho tiempo prácticamente sin ningún contacto piel con piel. Él era como un terreno seco que recibía la lluvia, su cuerpo lo agradecía, lo estaba necesitando sin que fuese consciente de ello. Se dejó hacer, se relajó como nunca antes. Guillermo pasó de la zona lumbar a los glúteos, los apretó bien, a los dos, luego uno a uno con las dos manos, subía y bajaba. Leandro instintivamente abrió un poco las piernas y Guillermo al mirarle entre las piernas pudo notarle una erección. Eso le dio pie para seguir con el masaje, para ir más a lo íntimo, le echó lubricante en la raja del culo y empezó a recorrerla con sus dedos pulgares mientras apretaba sus glúteos, bajaba y al acercase al ojete, saltaba y seguía con la parte baja de la raja, volvía hacia arriba y ya finalmente empezó a tocarle los bordes del ano con sus dedos.
• Guillermo: “Es bueno no ignorar ningún musculo, somos todo uno, pero si te molesta algo me dices”
• Leandro (ya estaba en una nube): “Haz lo que quieras macho”
A Guillermo no se le escapó que le llamara “macho”, lo había hecho por primera vez, eso y que fuese cuando le estaba recorriendo los bordes del ano, tenía su significado. Entonces ya se decide y le mete un dedo en el culo, con mucho lubricante y muy poco a poco, haciendo primero círculos. Otra vez la reacción involuntaria de Leandro fue abrirse un poco más de piernas. Guillermo aprovecha y le mete otro dedo. Ahora con el índice y el del medio rebuscó dentro hasta encontrar el punto que trataba de localizar y empezó a masajearle la próstata, lento, más rápido, más suave, más fuerte. A Leandro se le escapaban los gemidos.
• Leandro: “¡Cojones qué gusto! ¿qué me haces?”
• Guillermo: “Tú no te preocupes, relájate, pon tu mente en blanco, disfruta”
• Leandro: “Es que es algo que nunca he sentido, es que empieza ahí pero me recorre por dentro… sigue por favor”
• Guillermo: “Tranquilo que voy a seguir mucho tiempo… noto que estabas necesitando algo de esto, fue mucho tiempo sin nada, ¿no es así?”
• Leandro: “Sí, casi que no quería ni mirarme la polla, es que ella tenía razón”
• Guillermo: “Ella fue una hija de la gran puta, pero no te preocupes que yo no te voy a tocar tu polla, te voy a abrir a otro mundo de placer”
• Leandro: “Ya me lo estás abriendo, me estás volviendo loco, ¿esto también lo aprendiste en tus cursos?”
• Guillermo (sonriendo y metiéndole un dedo más): “Sí que lo aprendí, pero no en ningún curso… tengo experiencia… pero tú a disfrutar, olvídate de todo”
• Leandro: “¡Cojones! ¿cuántos dedos ya me has metido?”
• Guillermo: “Tres… pero ya es para prepararte a más”
• Leandro: “¿Para más?”
• Guillermo: “Sí, para meterte la polla por ese culazo que tienes, al principio algo ...