Escrit per: Camionmilitar
1633 paraules
Como comenté en mi primer relato (verídico), dejé marchar a mi sumiso, al que desde ahora llamaré Raúl, para que se fuera a su pueblo, pero se había corrido muy pronto, debido a su corta edad e inexperiencia y como castigo lo mandé para su pueblo con una jaula de castidad puesta.
A los 3 o 4 días ya me estaba llamando lloriqueando y pidiéndome por favor que tuviéramos otra sesión y que le quitara la jaula de castidad, porque ya no aguantaba más. Lo tuve sobre unos 10 días, que para el fueron eternos.
Pensé que un chaval con 21 años, después de 10 días en castidad, podría estar sufriendo demasiado, asi que lo cité para una segunda sesión, cosa que el aceptó de inmediato, pues estaba deseando liberarse de la jaula de castidad.
Como siempre llegó puntual, con su máscara puesta y yo baje al portal a por él, con mi máscara puesta, le puse un antifaz para que no supiera el piso donde vivo y subimos.
Al entrar, como siempre, le dije : Vendrás cachondo cabrón, con los días que hace que no te tocas la polla ni te corres no? Si señor, estoy muy mal necesito que me quite la jaula y correrme.
Bien, le dije, te voy a quitar la jaula y te correrás cuando y como yo lo diga, a ver si así aprendes a controlar tus impulsos y centrarte en satisfacerme a mi. Le ordené desnudarse y quedar de pie mirando al suelo, el así lo hizo. Por supuesto venia sin ropa interior como a mi me gusta que venga siempre. Cogi las llaves del candado y le quité la jaula de castidad, el suspiro de alivio fue bestial y su polla se le puso morcillona ya.
Bien, yo cumplo mi palabra cabrón, ya estás sin jaula y hoy te vas a correr, pero cuando yo lo diga, te prohíbo que te toques la polla me has entendido ? y como se te ocurra correrte te la voy a poner otra vez un mes , así que piénsalo.
Agacho la cabeza en señal de obediencia absoluta.
Ya lo noté más tranquilo, asi que no le amarré las manos a la espalda con las esposas. Lo besé y pellizqué y lami sus pezones que rápidamente se empitonaron y le coloqué las pinzas, inmediatamente su polla se puso dura y mojada.
Eres un cerdaco vicioso, pero acuérdate que como te corras lo vas a pagar caro, me senté en mi sillón y le ordene que me desvistiera, una vez lo hizo, empezó a mamarme la polla, suavecito, los huevos y a meterme la lengua en mi culo (bien limpio por cierto), ya empezó a jadear, yo de vez en cuando tiraba de la cadenita y los pezones le dolían, pero ese dolorcillo lo ponía aún más cachondo. Lo tuve mamandome y pajeandome un buen rato, al tiempo observaba como su excitación después de 10 dias sin tocarse iba en aumento peligrosamente y pensé : Este cabrón se va a correr de nuevo, verás tu.
Di un salto , me bajé del sillón, eché un trago de mi copa de vino y le di una calada a mi canuto de polem. Ya me encontraba yo bien relajado.
Ponte a cuatro pata cabrón, le ordené, de rodillas, en el su...