Written by: Zumi62
1423 words
MI PROPIA QUERELLE DE BREST
Nota: Querelle de Brest es una novela de Jean Genet, publicada en 1947 (os la aconsejo)
Un recuerdo es siempre una historia o quizás sea al revés una vez que te la apropias. No importa, el caso es que mis recuerdos me siguen calentando hoy día y la búsqueda de su repetición me hace perderme en infectos tugurios, y sitios peligrosos de todas clases, aunque no pierdo la esperanza de morir de viejecito en mi cama, acompañado a ser posible por un par de chulazos que me consuelen con todo lo que este a su alcance (dildos, pinzas, látigos, etc.).
Si aguantáis estas historias, os calientan y os motivan para salir a buscar, está claro que sois tan putones como yo, así que no me juzguéis muy duro, que no me dedico a esto (a escribir, digo), porque lo que es dedicarme a putear… siempre!
El DESCUBRIMIENTO.
Todos los días volvía del instituto en autobús. Había clases mañana y tarde. En invierno la vuelta por la tarde era casi anocheciendo y desde el autobús, durante un tramo, se bordeaba las tapias del puerto permitiendo ver algo del interior. Me di cuenta que había siluetas moviéndose sospechosamente entre los vagones de carga, los camiones, y naves de almacenaje.
No tarde mucho en hacer planes y llevarlos a cabo. Me picaba la curiosidad, mejor dicho, me picaba el culo y la polla. Es que era muy joven, siempre empalmado y fantaseando y me consuela ver que me siguen picando y ya no soy tan joven (es un consuelo).
El caso, es que me arme de valor y el siguiente lunes de clase por la tarde, deje pasar el autobús y me fui andando directamente a la zona portuaria de mi ciudad.
No es por tirarme flores a mí mismo, pero estaba muy bueno. Iba con mi vaquero ajustado, camiseta blanca también ajustada, mochila al hombro y una edad indecente. El estar en el equipo de natación hacia que tuviera un cuerpo muy llamativo, torso y hombros muy anchos, cintura estrecha, culo respingón, buenos muslos, pelazo negro y rizado y guapetón de cara, en fin, me hubiera follado a mi mismo si pudiera. Sabía lo que miraban a mi paso y me hacia andar un poco gallito, creo que esto me ha salvado de salir mal parado de alguno de los sitios en los que me he movido (parques, calles oscuras, etc.…)
Para cuando llegue al puerto, había anochecido, a un lado de la carretera que atravesaba la zona portuaria estaban en batería aparcados en batería muchos camiones nacionales y extranjeros, al otro lado varias vías con vagones de carga y naves con su muelle para abastecer esos vagones. Cada muchos metros unas farolas industriales que emitían un luz amarillenta y pobre. Todo un poco oscuro y tétrico, me enamore de la zona al instante y temblando, pero con paso decidido avance hacia los camiones aparcados.
Apenas a la altura del tercer camión, vi la silueta de un tío fumando, yo estaba en una zona con algo más de luz y me pare como para atarme los cordones de mis z...